
"Un hombre para amar", suena a buen título; espero poder resbalar por mis dedos las más bellas letras jamás escritas, justo las que tengo en la punta de la lengua, lengua que se menea inquieta, mientras mis ojos vacilan...
-¡Oh!, creo que tengo una lagaña, ¡Dentro de ella se alcanza a ver un hombre! ¡Qué hermoso es!
-¿Lo ven?, lo llamaré hombre lagaña, (eso le pasa por amanecer siempre conmigo).
Lo que hoy le ofrezco por almuerzo:
Fuerza y debilidad, las que uso en la adversidad
La mala memoria que te causa risa, mientras voy imprecisa
El orgullo, ése que entre viejas huellas hace lo suyo
Cinismo y ternura para que te los guardes sin amargura
Ingenuidad de niña e incredulidad de alma vieja
Cara y cruz junto con grandeza y miseria
Amistad y comprensión mientras danzamos este son
Tranquilidad y pasión, sin perder la razón
Llanto y alegría, aún sin saber la medida.
Eso sin contar el jarrón y las flores, mientras te mima mi mirada.
Mmm...
... Creo que ya no podré despertar sin su nombre dormidito en mis labios.
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